“Nuestro cerebro es un órgano complejo y maravilloso, el que ha evolucionado a través de los tiempos logrando adaptarse a las necesidades del entorno, con el fin último de resguardad nuestra integridad al menor costo posible (me refiero a costo en energía y no a bitcoins)”.
En dicho sentido nuestro cerebro automatiza la mayor parte de las actividades que realizamos, buscando de esta forma anticiparse o predecir que lo que viene, clasificando lo que ve, con muy poco interés en cambiar el curso de nuestros actos, (ya que esto significa un alto consumo de energía).
En este escenario aparecen temas o situaciones, que si estás atento pueden hacerte sentido en esta época que vivimos.
¿Has escuchado hablar del efecto paradigma? Este plantea que, debido a nuestra estructura y formación mental, tendemos a rechazar lo que no se enmarca en nuestras costumbres o aquello que no nos es convencional. (¿te suena eso a lo que ha pasado en un país cercano en los últimos meses?).
Al respecto, es habitual que ajustemos la información que recibimos del medio (léase redes sociales y otras alternativas) a nuestros arquetipos mentales y pautas explicativas, rechazando todo lo que no se ajusta a nuestra forma de pensar o lo que no nos resulta cómodo. ¿Me explico? Dejamos de ver lo que no coincide con nuestra forma de pensar.
“Somos lo que pensamos”. El problema es que no siempre sabemos lo que pensamos, es más, a nuestra mente no le importa si lo que ingresa a través de nuestros sentidos es verdad o mentira, solo importa o le que es relevante, lo que se ajusta a lo que creemos o tenemos cómo paradigmas.
Entonces cual es la invitación…… seamos conscientes y tratemos de pensar en lo que pensamos, para que no dé lo mismo “si es verdad o mentira”.

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