La poca certeza, las grandes variaciones de la vida cotidiana, así como la gran cantidad de información circulando hace que cada uno presente razonables dudas respecto de poder ser realmente optimista en torno al futuro que nos espera a todos. En dicho sentido, ya se aprecian bajas sostenibles en las tasas de natalidad y qué decir de los matrimonios que ni si quiera se pueden celebrar como es debido.
En este escenario ¿es posible ser optimista?
Vamos por parte, primero qué entendemos por ser optimista, revisando varias definiciones, hemos concluido que es la capacidad que tenemos de enfrentar las dificultades, teniendo en cuenta que son temporales y siendo conscientes que, para superarlas, debemos poner de nuestro esfuerzo. Asimismo, también hemos podido aprender que se puede cultivar y mejorar con algunas prácticas saludables.
Entonces, qué hacer…….

  1. Dejar de considerar tanta información sin sustento y cuestionar los pensamientos negativos, que no conducen a buenas cosas.
  2. Cultivar el sentido del humor, la risa, aunque sea fácil, ayuda a activar nuestro cerebro.
  3. Ser compasivos con los demás y especialmente con nosotros mismos, lo que implica mirar y mirarnos con una disposición de aceptación, de amor, evitando el constante juicio y la crítica.
  4. Cultivar la bondad, entendida como hacer el bien, lo que no necesariamente es dar un riñón, sino hacer pequeños actos de bien para otros (un saludo, un cumplido, una ayuda desinteresada).

En definitiva, en estos tiempos de incertidumbre, podemos tener una disposición más activa que nos permita poder adaptarnos de una manera saludable, contribuyendo con ello a cultivar nuestro optimismo y bienestar

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